El 11vo Curso Internacional de Agroecología se llevó a cabo este verano en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México. El curso fue un esfuerzo de colaboración entre La Red Comunitaria de Agroecología (CAN), El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y El Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Con el apoyo de Green Mountain Coffee Roasters, 10 miembros de cooperativas y productores de café desde Chiapas, Oaxaca, Veracruz, y Nicaragua tuvieron la oportunidad de asistir el curso con una beca completa; en conjunto el curso apoyó a 19 participantes con becas completas y parciales. En total, más de 45 personas de siete países diferentes, con participación de productores, miembros de las cooperativas, representantes de ONGs, miembros de la comunidad, estudiantes, profesores, educadores, dueños de restaurantes y campesinos locales se reunieron durante 2 semanas para el intercambio de experiencias y perspectivas sobre la agroecología. La diversidad, el compromiso y la participación en el grupo crearon una experiencia única y de aprendizaje intercultural para todos.
El curso se centró en el tema de Memoria cultural, biodiversidad y agroecología: enlazando tradición, educación y ciencia para la sustentabilidad. Los campesinos de Chiapas y la región mesoamericana aledaña son los responsables de una agrobiodiversidad y un conocimiento cultural con 5000 años de adaptación a una gama compleja de ambientes. Desde el inicio de la primera discusión en el curso, el grupo identificó la importancia agroecológica para transmitir la memoria cultural de las generaciones más grandes a las generaciones más jóvenes. Varias personas levantaron sus preocupaciones de que muchos campesinos con sabiduría agrícola están envejeciéndose en el campo mientras jóvenes de siguientes generaciones están migrando a centros urbanos en búsqueda de otros trabajos y vocaciones. Otros en el grupo respondieron a las preocupaciones con ejemplos exitosos, como huertos escolares e intercambios de campesino-a-campesino, para trastrocar la tendencia.
Puntos de interés durante el curso incluyeron; salidas de campo, visitas a mercados tradicionales y a mercados nuevos para ver los contrastes, una actividad “confesiones de un agroecologa” que a la vez fue cómico con introspección educacional, otras actividades en grupos pequeñas de acuerdo con varios enfoques agroecológicos y también había un rango de presentaciones relacionados a la agroecología. Una serie de presentaciones públicas por la noche en el centro de San Cristóbal de las Casas, comenzó con campesinos locales de Chiapas y de otros estados de México quienes presentaron sus perspectivas sobre los cambios en la agricultura moderna y sus propuestas innovadores para mantener y adaptar prácticas tradicionales y agroecológicas. En adición, durante un día libre dentro las dos semanas del curso, maestros y educadores de todos partes de México fueron invitados a participar y compartir sus experiencias, juntos con algunos participantes de curso, para un taller sobre huertos escolares y como resultado intercambiábamos muchas ideas y formamos una nueva red de huertos escolares dentro Mesoamérica.
Cerramos las dos semanas de intercambio y aprendizaje con una ceremonia y un altar de tradición Maya. Seguimos luego con baile y celebración acompañado por música en vivo con un grupo de mariachi. Salimos del curso con nuevas amistades, llenos de inspiración y renovados con más energía para seguir poniendo la agroecología en práctica con creatividad.